Mientras caminaba
me iba acicalando, igual que mi pequeño amigo con sus plumas. De pronto se me ocurrió la terrible idea de que no
podría andar mucho tiempo sola sin que algo me sucediese en el camino hacia la
aventura que tanto ansiaba. Sí, soy maga, puedo defenderme durante un corto
periodo de tiempo... pero, ¿y cuando se me agotara la magia o estuviera a
merced de más de un peligro? Por un momento se me cayó el mundo a los pies. Me
paré a sopesar mis opciones, a encontrar
la forma más rápida y efectiva de evitar todos esos conflictos a futuro... cuando
distraídamente miré hacia el frente y encontré algo muy grande, evidentemente
una persona sentada del otro lado de nuestra fea y árida plaza principal, y me
dije "¡¡claro, eso es, un guardaespaldas!!". Estuve tentada de correr
a buscar a ese enorme individuo pero un buen contingente de viajeros, carretas
y curiosos pueblerinos me empujaron hacia la posada y taberna más importante de
la ciudad. No estuvo mal, de hecho, necesitaba entrar ahí. Dejé a Nix
obedientemente esperando en el tejado y me aproxime a la barra, un poco menos
sucia que de costumbre, supongo que el tabernero estaba contando con que
llegarían viajantes y comerciantes a hospedarse en estos días.
En cuanto se acercó
la hija menor del tabernero para tomar mi pedido, noté cómo se sonrojaba (la
niña siempre tuvo una especie de enamoramiento conmigo, es adorable) le dediqué
mi más brillante sonrisa y le pedí un vaso de vino dulce, nada muy fuerte, ¡estamos
de mañana! Y comencé a preguntarle de las novedades. Ella, tan servicial como
siempre, me contó que escuchaba rumores, algo de una muchacha desaparecida, una
gran ciudad (¿quizás sea Shetam?)... pero lamentablemente, nada que pudiera
ayudarme, así que pagué la bebida (que
apenas si toqué), le guiñé el ojo y salí. Ni bien traspasé la puerta, sentí una
mano tirar de mi ropa, y cuando me di la vuelta un tanto sorprendida, la niña
puso las monedas con las que yo pagué en la palma de mi mano. Volví a sonreírle
y ésta vez besé su frente, porque me resultó realmente adorable.Tan solo es una
niña de 15 años, y yo le resulto extraña y encantadora, pude verlo en sus ojos,
se estremeció y sonrojándose corrió de nuevo adentro, perdiéndose entre los
clientes.
Bueno... de ese
atestado lugar no saqué mucho de interés, así que decidí recorrer la plaza en
busca de algunas palabras en el viento, murmullos o bardos de lengua suelta (¡oh
sí, les encanta hablar de más a esos embusteros, son tan peculiares!). A veces
Nix sobrevolaba entre grupos apiñados de paisanos entretenidos con una canción
o juego de algún pícaro tunante que aprovechaba para hacerse del dinero de las
pobres personas, pero tampoco consiguió información que nos resultara útil.
Caminando distraída
llegué a una avanzada del bosque, y me llamó la atención una carreta que se
alejaba a la carrera y sin miramiento alguno por los peatones. Acercándome un
poco más entre los arboles vi algo extraño, un oscuro charco y un precioso perro
ladrando y gimiendo al lado de un hombre tirado entre la maleza, de espaldas,
no era un bonito espectáculo para pasar la mañana. Lo primero que pensé fue que
algunos maleantes lo habían matado para robarle, pero observándolo con cuidado
era demasiado grande y musculoso para que se les ocurriera atacarlo, ¡qué
locura! Me acerqué un poco más para constatar que estuviera efectivamente
muerto, ya que tenía un horrible tajo en su espalda, y el pobre perro que tenía
al lado me ladraba frenéticamente. El pobre animal me dio mucha pena (el perro,
por supuesto... ¿qué creías, lector entrometido?) y no me hubiese gustado que
se quedara sin su humano. Así, le brinde una de mis pociones, procurando que devolviera
el gasto de la compra. Oh, vamos, nadie le daría una poción a un total
desconocido... ¡cuando se me ocurrió la genial idea de proponerle el puesto de
guardaespaldas!
¿Quieres saber cómo
es el extraño en cuestión? Bueno, es más alto que yo, creo que bastante,
musculoso, sospecho que un bárbaro, pero no podría estar segura, sus ropas
coloridas y extrañas me confunden. Podría haber sido apuesto, a su modo,
interesante; pero tiene una fea cicatriz en su rostro y un pelo muy maltratado
(¿supongo que será la ultima moda entre los bárbaros? Jaja) ¡y definitivamente
su hermoso perro está en mejores condiciones de higiene que él! No parecía un
hombre anciano, sino más bien joven, pero acostumbrado a las inclemencias del
tiempo, con la piel curtida y un aro en la nariz (de muy mal gusto, si me lo
preguntas).
Ni bien abrió los
ojos me llevé una grata sorpresa porque, aunque parecía asustado y un tanto
perdido, también pude notar cierta bondad, quizás algo de buen corazón, detrás
de toda esa salvajada (ugh) ¿y una nota peculiar de sus ojos? son amarillos... como
los de un gato. Extraño en verdad, pero llamativo... ahora bien, comenzó a
murmurar algo a su perro, y como
volviendo a la realidad me preguntaba acerca de una carreta, y un sujeto de
nombre Krull... y yo sólo pensaba en como pedirle que fuese mi guardaespaldas
para la aventura que estaba buscando.
Y ahora es cuando
la verdadera aventura comienza...

Me encanta Arion! Muy buen relato! :)
ResponderBorrarMe encanta Arion! Muy buen relato! :)
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